Nada más salir de la agencia de alquiler con tu Jeep, vas a tomar una decisión que define el viaje: ignorar la carretera principal a Reykjavik y girar hacia la Ruta 42. Bienvenido a Mordor. Entras en la Península de Reykjanes, un paisaje torturado de lava negra y musgo donde la civilización desaparece. El Lago Kleifarvatn aparece de repente, inmenso y oscuro, rodeado de montañas volcánicas afiladas y playas de arena negra volcánica. No tiene ríos que entren ni salgan; es agua subterránea que respira con la tierra.
La carretera serpentea pegada al agua, con curvas ciegas y subidas que te harán sentir que conduces por el borde del mundo. Es un lugar de silencio absoluto y viento. Un poco más adelante, el paisaje cambia de negro a rojo en Seltún, una zona geotermal violenta donde el barro hierve a borbotones y el aire huele a azufre y peligro. Es tu bautismo de fuego en la isla.
La Experiencia: Conduce despacio, baja la ventanilla y deja que el aire frío y el olor a huevo podrido te golpeen. Para en los miradores elevados para ver la inmensidad del lago sin un solo barco ni casa a la vista. Es desolador, hostil y absolutamente precioso.
Precio: Gratis.
MISIÓN: INFILTRACIÓN LOCAL
Misión: Infiltración Local
Cuenta la leyenda local que en el lago vive una bestia serpiente. Después del terremoto del 2000, el lago bajó de nivel misteriosamente. Los locales dicen que la grieta se tragó al monstruo... o que lo despertó. Tira una piedra al agua negra, a ver qué pasa.