Empezamos en Gniazdo, y no es por casualidad. Este local, con sus enormes ventanales frente a la Ópera, es el refugio perfecto para observar cómo la ciudad se sacude el frío sin que tú tengas que sufrirlo. Aquí el café de especialidad se trata con una reverencia casi religiosa, y el ambiente mezcla a nómadas digitales con locales que saben lo que es bueno. Es el punto de partida estratégico para cargar calorías antes de enfrentarnos al invierno polaco.
No te limites al café; su carta de desayunos es contundente. Los bagels aquí no son un simple acompañamiento, son una comida completa cargada de ingredientes frescos. Te recomendamos pedir el de huevo, bacon y cebolla caramelizada: es la gasolina necesaria para aguantar la caminata histórica que te espera. Siéntate cerca de la ventana, disfruta del calor y prepárate mentalmente para la misión.
MISIÓN: INFILTRACIÓN LOCAL
Consejo Venaviajera
No escatimes. Pide el Bagel con huevo, bacon y cebolla caramelizada. Es gasolina necesaria para el frío.